Trastorno de ansiedad, pánico y agorafobia I

El otro tema que me tiene entretenida: la ansiedad. Parece que todos sepan qué es la ansiedad, el trastorno de ansiedad, de pánico o la agorafobia. Pero no es así, por desgracia. Llevo 31 años intentando ganarle la batalla a la ansiedad, y no ceso en el empeño, aunque es duro, muy duro vivir con miedo.

Nadie puede, ni debería, vivir con miedo. Y si éste es irreal, menos. Es lo más absurdo, en mis propias palabras. Pues cuando alguien me ha preguntado, a qué tienes miedo? No hay un peligro explícito delante tuyo. A lo que yo contesto: no, no hay un peligro real, es irreal, y absurdo.

Hay una explicación para este miedo, pero a simple vista, no. Como siempre, nuestra mente nos hace una jugarreta. Intenta protegernos pero de una manera un poco extraña, hasta que los terapeutas, te lo explican. Aún y así, no es fácil de entender y menos de asumir. Es como querer memorizar un texto largo. La mente te protege de qué? Con un ataque de pánico? Estamos locos o qué? Pues no, parece ser que si nos proteje, pero de una manera extraña.

Después de una situación traumática aislada o continuada en el tiempo, nuestra mente intenta protegernos de un dolor, que si no fuera así, no podríamos soportar. Después de la experiencia, que cada uno sufra, se siente ansiedad normal, enfado, miedo, lo que sea. Con el tiempo, llega un momento en que, como una olla express, nuestro organismo estalla y nos dice: basta ya, quiero desahogarme, liberarme de tanto dolor, sufrimiento, frustración, tristeza, odio, ira y todas esas emociones que nos hacen sentir mal, que no nos dejan vivir, ni disfrutar, que nos tienen como zombies. Y un día aparecen sensaciones extrañas, notamos una sensación de nerviosismo que no es habitual, que a veces nuestras piernas no responden como deberían, que nuestro estómago se siente raro, y así un montón de síntomas. Nos empezamos a preocupar y observarlos, de una manera casi obsesiva. Al principio, no decimos qué nos pasa, como mucho a nuestra madre, la cual suele decir, no te preocupes, son nervios, ya se te pasará. Pero claro, no pasa, y va a más. Y un buen dia, cuando menos te lo esperas, sientes algo muy extraño, que no sabes explicar, y te asustas. No comprendes qué le pasa a tu cuerpo, suele suceder en un lugar o situación agradable, y eso desconcierta más. Te preguntas, y te preguntan? Qué te pasa? De repente te sientes y te ven diferente, y pides que te ayuden, que te mareas, que casi no puedes respirar, que tu corazón late con tal fuerza y a tal velocidad, que crees que en cualquier momento se te v a salir por la boca. Al mismo tiempo, tienes miedo a quedarte solo, quieres estar acompañado. Los demás no entienden que te ha pasado en un minuto. Pero si estabas bien, alegre, como siempre, qué pasó? Y tú pensando, eso mismo quisiera saber yo, pero qué intenso terror siento, qué y por qué me está pasando? Demasiadas preguntas en segundos. Y empezamos a buscar, a racionalizar, y claro, como es irreal, no encontramos respuesta.

Al final se pasa, y sigues con lo que estabas haciendo. Pero tú sabes, que lo que te ha pasado no es normal. En mi caso, no volví a tener esa sensación de inmediato. Tardó días en sucederme, y no de la misma manera ni intensidad. Como me pasó en la calle, al aire libre, tenía miedo de que, en cualquier momento me sucediera, sobretodo yendo sola.

Un día, acompañada de un amigo, de golpe no pude cruzar una calle. Tenía tanta ansiedad, y miedo de cruzar, que no pude. Mi amigo me preguntó, te ha pasado algo malo aquí? A lo que yo respondí, no. Así se fueron sucediendo una serie de ataques, en mi caso empezando por un dolor en el estómago, agudo, repentino, y toda una serie de sensaciones desagradables que terminaban en un pánico, que no podía entender, pues no era real. Era irracional a mi entender.

Hasta que no acudí a un psiquiatra y me diagnosticó panic attacks, dejándome leer un libro con un sin fin de síntomas, no sabía qué y por qué me sucedía todo aquello tan desagradable que tanto me hacía sufrir. Me recetó antidepresivos y ansioliticos. Le pedí un psicólogo, y me dijo que más tarde. Tardé un año en ir a terapia, y empezar a entender y comprender.

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